En este artículo hablaremos de 3 aspectos que tiene nuestro organismo y de cómo se relacionan entre sí:

1. Lo que el organismo es: los materiales de los que está hecho, la manera en la que las distintas partes se relacionan, su forma, o sea, su ESTRUCTURA.

2. La forma en la que el organismo trabaja: la manera en la que nuestro organismo efectúa sus diferentes operaciones (respiración, circulación, digestión, etc.), la forma en la que se mueve (la acción de los músculos sobre las articulaciones, etc.) o sea, su FUNCIONAMIENTO.

3. La forma en que utilizamos nuestro organismo: las posturas, pensamientos y actitudes, la manera en la que distribuimos nuestra tensión y relajación, la forma en la que nos movemos en cualquier actividad, todas las técnicas específicas para actividades concretas (tocar un instrumento musical, bailar, cantar, practicar algún deporte, etc.) o sea, su USO o, mejor dicho, el USO que hacemos de nosotros mismos.

A veces es difícil entender el concepto de “usarnos a nosotros mismos”, por lo que voy a intentar dar una explicación intentando ser lo más claro que puedo. Supongamos que estoy llegando a casa y llevo un garrafón de agua cargando con ambos brazos. Abro la puerta y, para hacerlo, doblo una pierna y recargo el garrafón ahí para que no se me caiga, después empujo la puerta con un codo, entro a mi casa y enciendo el interruptor de la luz con la nariz. Es decir, tomo la decisión consciente de usar la pierna, el codo y la nariz de formas completamente inusuales. Cuando llego a casa sin el garrafón, abro y enciendo el interruptor de la luz con las manos. Con un ejemplo así resulta mucho más obvio que mi organismo bien podría ser pensado como una herramienta que puedo utilizar de forma completamente inconsciente o consciente.

Es decir que, de todas nuestras herramientas, las más inmediatas son aquellas que forman parte de nosotros mismos. Nos son tan familiares que no siempre nos damos cuenta de usarlas conscientemente.

Si nos ponemos a pensar en ello, resulta bastante obvio que la forma en que nuestro organismo funciona, depende en parte de su estructura, su propia forma. De esto podríamos decir que “nuestra estructura afecta nuestro funcionamiento”.

También sabemos que esto funciona a la inversa. Si tengo un accidente que impide que una de mis piernas funcione adecuadamente, a veces ocurre que el esfuerzo extra en la otra pierna, conduce a un deterioro, es decir, la forma de funcionar del organismo, afecta su estructura.

Por lo tanto, a partir de la observación común podemos aceptar que ESTRUCTURA y FUNCIONAMIENTO se afectan mutuamente y son interdependientes. Así que el organismo no es una entidad tan fija como alguna gente supone que es. ¿Alguna vez te has detenido a pensar en cómo la manera en la que usas tu organismo afecta tanto a la estructura como al funcionamiento del mismo?

Sigamos paso a paso un deterioro que es bastante común:

1. Imaginemos que al estudiar, aprieto demasiado la flauta con las manos y desarrollo tendinitis. (el USO afecta al FUNCIONAMIENTO)

2. Si lo hago demasiado seguido, podría perder la capacidad de mover mis dedos en su rango total de movimiento (el FUNCIONAMIENTO afecta al USO)

3. Si aprieto así la flauta gran parte del día, todos los días, durante años, llegará un día en el que no pueda volverlos a estirar por completo (el USO afecta la ESTRUCTURA)

4. Como no puedo estirar los dedos, se vuelve más difícil para mi seguir utilizando las manos normalmente (la ESTRUCTURA afecta el FUNCIONAMIENTO)

5. Por lo tanto, todas las actividades para las que necesito utilizarlas, se vuelven mucho más complicadas y dolorosas (la ESTRUCTURA afecta el USO)

6. Esto a su vez, incrementa la tendinitis, y así sucesivamente.

Podemos ver a partir de este ejemplo que USO, ESTRUCTURA Y FUNCIONAMIENTO afectan a todos los demás y son interdependientes. Los tres aspectos están íntimamente conectados y son inseparables.

Los cambios como los que describí ocurren todo el tiempo, pero como son graduales, no siempre los notamos. Cuando nos damos cuenta de los efectos, hablamos de “rigidez” o de “vejez”… aunque estas dos palabras están lejos de una explicación satisfactoria y real de la problemática.

Lo mismo pasa con el dolor de espalda. Por el continuo mal uso que hacemos de nuestra espalda, allanamos el camino para el día en que un movimiento repentino o una carga pesada cause un “disco desplazado” o una hernia. Maldecimos al peso o al movimiento, sin entender que ya habíamos preparado el terreno para que algo dañino nos ocurriera.

Si cuando tenemos un dolor o lesión derivado de una actividad que hacemos constantemente o de algún movimiento que pareciera “inofensivo” a simple vista, sólo tomamos en cuenta la causa inmediata sin observar la causa a largo plazo, no estamos siendo realistas.

El movimiento bien organizado, el bueno uso del organismo tiende a construir un cuerpo cuya forma real le predispone a la eficiencia continua. Necesitamos modificar el viejo dicho: “la práctica hace la perfección”. No está garantizado que la práctica consiga la perfección; eso depende de lo que se haya practicado y, sobre todo, de CÓMO se lo haya practicado.

Como profesor de Técnica Alexander he tenido la oportunidad de trabajar con gente que ha hecho un uso extremadamente destructivo de su organismo, pero también he tenido oportunidad de dar clases a gente que se consideraría “sana” y que lo que quiere es profundizar en su uso, simplemente para mejorar su calidad de vida y prevenir lesiones futuras. Cada persona que llega a mis clases, me permite entender más profundamente a todas las demás (y a mi mismo). Usualmente tengo el gusto de ver cómo la vida de mis alumnos mejora al mismo tiempo que van mejorando su uso cotidiano.

Esto me hace confiar en que el punto de vista optimista es también el más práctico. Confío en que todos podemos influir en nuestro funcionamiento y estructura si nos hacemos responsables de nuestro uso y lo volvemos más constructivo cada vez.

Libros recomendados:

  1. El Control Consciente y Constructivo del Individuo (F.M. Alexander)
  2. Mind and muscle (Elizabeth Faith)
  3. A new model of man’s consciouss development (Theodore Dimon Jr.)
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